El cristianismo transforma la sociedad romana
TEXTOS

En la sociedad romana y judía en la que la honorabilidad de las personas dependía esencialmente de su poder, dinero, fama... la mayoría centra la felicidad en lograr dinero, poder... En contrapartida, Jesús enseña a los Apóstoles el llamado Sermón de la montaña o de la Bienaventuranzas. (Bienaventuranza, etimológicamente, significa prosperidad o felicidad humana.
LAS BIENAVENTURANZAS RESPONDEN AL DESEO NATURAL DE FELICIDAD.
  • Bienaventurados (felices) los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos.
  • Bienaventurados (felices) los mansos, porque ellos poseerán en herencia la tierra.
  • Bienaventurados (felices) los que lloran, porque ellos serán consolados.
  • Bienaventurados (felices) los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados.
  • Bienaventurados (felices) los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. -Bienaventurados (felices) los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.
  • Bienaventurados (felices) los que buscan la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios.
  • Bienaventurados (felices) los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los cielos.
  • Bienaventurados (felices) seréis cuando os insulten y persigan y con mentira digan contra vosotros toda clase de mal por mi causa.

JESÚS, A SUS DISCÍPULOS, EN GALILEA
→ Alegraos y regocijaos porque vuestra recompensa será grande en los cielos. (Mt 5,3-12)

LA LEY DEL TALIÓN
→ Jesús dice a sus discípulos: Habéis oído que se dijo ojo por ojo y diente por diente. Pero yo os digo: No hagáis frente al que os hace mal; al contrario, si alguien te da una bofetada en la mejilla derecha, preséntale también la otra; y al que quiere hacerte un juicio para quitarte la túnica, déjale también el manto; y si alguno te exige que lo acompañes un kilómetro, vete con él dos. Da a quien te pida, y no vuelvas la espalda al que quiere pedirte algo prestado. (Mateo 5, 38-42).

EL AMOR A LOS ENEMIGOS
→Porque así seréis hijos del Padre que está en el cielo, porque Él hace salir su sol sobre malos y buenos y hace caer la lluvia sobre justos e injustos. Pues si amáis solamente a los que os aman, ¿qué recompensa merecéis? ¿No hacen lo mismo los publicanos? Y si saludáis solamente a vuestros hermanos y amigos, ¿qué hacéis de extraordinario? ¿No hacen lo mismo los paganos? Por lo tanto, sed, pues, perfectos como es perfecto vuestro Padre celestial. (Lucas 6, 27-35)

→ Pero yo os digo a vosotros que me escucháis: Amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os odian, bendecid a los que os maldicen y orad por los que os calumnian y persiguen. Al que te pegue en una mejilla, preséntale también la otra; al que te quite el manto, no le niegues la túnica. Da a todo el que te pida, y al que tome lo tuyo no se lo reclames. Tratad a los demás de la manera en que vosotros queréis ser de ellos tratados. Si amáis a los que os aman ¿qué mérito tenéis? Porque hasta los pecadores aman a aquellos que los aman. Y si prestáis a aquellos de quienes esperáis recibir, ¿qué mérito tenéis? también los pecadores prestan a los pecadores, para recibir de ellos igual favor. Pero amad a vuestros enemigos, haced el bien y prestad sin esperar nada a cambio. Entonces vuestra recompensa será grande y seréis hijos del Altísimo, porque Él es bueno con los desagradecidos y los malos. (Mateo 5, 38-42)

MISERICORDIA Y BENEVOLENCIA PARA JUZGAR
→ Sed misericordiosos, como vuestro Padre es misericordioso. No juzguen y no seréis juzgados; no condenéis y no seréis condenados; perdonad y seréis perdonados. Dad y se os dará; una medida buena, apretada, colmada, rebosante, será derramada en vuestro regazo. Porque la medida con que a otros midáis, ésa también se usará para con vosotros. (Lucas 6, 36-38)

LA LEY DE LA CARIDAD

→ Por eso. cuanto quisiereis que os hagan a vosotros los hombres, hacédselo vosotros a ellos. (Mateo 7, 12)

→ Aunque hable todas las lenguas conocidas, si no tengo amor, soy como hueca campana o címbalo que retiñe.
Aunque tenga el don de profecía, y conozca todos los misterios y toda la ciencia; aunque tenga plenitud de fe como para trasladar montañas, si no tengo amor, nada soy.
Aunque reparta todos mis bienes, y entregue mi cuerpo a las llamas, si no tengo amor, nada me aprovecha.
  • El amor es paciente, es amable.
  • El amor no es envidioso, no es orgulloso, no es soberbio.
  • El amor es decoroso; no busca su interés.
  • El amor no se irrita; no toma en cuenta el mal.
  • El amor no se alegra de la injusticia; el amor se alegra con la verdad.
  • El amor todo lo excusa. Todo lo cree. Todo lo espera. Todo lo soporta.
  • El amor no acaba nunca. Desaparecerán las profecías, cesarán las lenguas, desaparecerá la ciencia, porque parcial es nuestra ciencia y parcial nuestra profecía, pero el Amor perdurará. Ahora subsisten la fe, la esperanza y la caridad, estas tres. Pero la mayor de todas ellas es la caridad y amor. (San Pablo, Corintios, 13)

LA RAÍZ DE LAS BUENAS Y DE LAS MALAS OBRAS ESTÁ EN EL CORAZÓN DE CADA PERSONA

→ Y Jesús, llamando otra vez a la gente, les decía: «Escúchenme todos y entiéndanlo bien. Ninguna cosa externa que entra en el hombre puede mancharlo; lo que lo hace impuro es aquello que sale del hombre. El que tenga oídos para oír, que oiga». Cuando se apartó de la multitud y entró en la casa, sus discípulos le preguntaron por el sentido de esa parábola. Él les dijo: «¿Ni siquiera vosotros sois capaces de comprender? ¿No sabéis que nada de lo que entra de afuera en el hombre puede mancharlo, porque eso no va al corazón sino al vientre, y después se elimina en la letrina?» Así Jesús declaraba que eran puros todos los alimentos. Luego agregó: «Lo que sale de la boca del hombre es lo que lo hace impuro. Porque es del interior, del corazón de los hombres, de donde provienen las malas intenciones, las fornicaciones, los robos, los homicidios, los adulterios, la avaricia, la maldad, los engaños, las deshonestidades, la envidia, la difamación, el orgullo, la insensatez. Todas estas cosas malas proceden del interior y son las que manchan al hombre». (Marcos 7, 14-23)

→ No hay árbol bueno que dé frutos malos, ni árbol malo que dé frutos buenos: cada árbol se reconoce por su fruto. No se recogen higos de los espinos ni se cosechan uvas de las zarzas. El hombre bueno saca el bien del tesoro de bondad que tiene en su corazón. El malo saca el mal de su maldad, porque de la abundancia del corazón habla la boca. (Lucas 6, 43-45)

LA MUJER ADÚLTERA

→ Jesús fue al monte de los Olivos. Al amanecer volvió al Templo, y todo el pueblo acudía a él. Entonces se sentó y comenzó a enseñarles. Los escribas y los fariseos le trajeron a una mujer que había sido sorprendida en adulterio y, poniéndola en medio de todos, dijeron a Jesús: «Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. Moisés, en la Ley, nos ordenó apedrear a esta clase de mujeres. Y tú, ¿qué dices?» Decían esto para ponerlo a prueba, a fin de poder acusarlo. Pero Jesús, inclinándose, comenzó a escribir en el suelo con el dedo. Como insistían, se enderezó y les dijo: «El que no tenga pecado, que arroje la primera piedra». E inclinándose nuevamente, siguió escribiendo en el suelo. Al oír estas palabras, todos se retiraron, uno tras otro, comenzando por los más ancianos. Jesús quedó solo con la mujer, que permanecía allí, e incorporándose, le preguntó: «Mujer, ¿dónde están tus acusadores? ¿Nadie te ha condenado?» Ella le respondió: «Nadie, Señor». Jesús dijo «Yo tampoco te condeno. Vete, no peques más en adelante». (Juan 8 1-11)



Los Responsables de este proyecto:Antonio García Megía y María Dolores Mira y Gómez de Mercado son Maestros, Diplomados en Geografía e Historia, Licenciados en Flosofía y Letras y Doctores en Filología Hispánica.

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